El otro lado
Hace unos días vi la película “Tierra” de Deepa Metha, película que recomiendo a quienes no la hayan visto aún, tanto por su profunda temática, como por su alto grado se sensibilidad.
Ella fue lo que me sugirió el tema para este artículo, y por ello voy a comenzar con el poema con el que termina el film.
Dios, ¿porqué hay odio en el Mundo?
Si tu corazón estan grande,
¿porqué el corazón del hombre es tan estrecho?
¿Porqué hay límites a cada paso si toda la tierra es tuya?
Si gira en torno al Sol,
¿porqué hay entonces tanta oscuridad?
¿Porqué los faldones del mundo están manchados del color de la sangre humana?
Con tantos gritos resonando,
¿quién escuchará palabras de amor?
Tantos sueños hechos añicos
¿quién reunirá las piezas?
Candados en las puertas de nuestros corazones.
¿Porqué se han oxidado estos candados?
Croaking India.
Bapsi Sidhwa.
Todos los días ocurre a nuestro alrededor, pero sólo en situaciones extraordinarias llegamos a ser conscientes de ello.
Una catástrofe, una guerra, una sangrienta dictadura, o cualquier circunstancia límite, desatan en personas que hasta entonces han sido normales, todas sus potencialidades. Pero al igual que la energía, esa potencialidad es un principio en estado neutral, y nosotros somos quienes la dirigimos hacia uno u otro lado de nuestro particular imán.
Dicen muchas filosofías, teístas y agnósticas, que dentro de cada ser humano la polaridad toma la forma simbólica de un ángel o un demonio, y así se manifiesta en dichas situaciones, en un viaje a nuestros infiernos internos, o en una ascensión hacia los más altos grados de generosidad humana.
Lo que diferencia al hombre de los animales, es su posibilidad de elegir. Una hormiga soldado sacrifica su vida en bien del hormiguero, pero en ese acto, no concurre ningún mérito, pues su código genético la obliga a ello. Sin embargo, ese mismo hecho en una persona nos hace recuperar la fe en la Humanidad.
El objetivo de este artículo es rendir homenaje a todos aquellos seres anónimos que en las más adversas circunstancias, antepusieron el bienestar de otros a su propia integridad.
Pero como los anónimos están fuera de nuestro conocimiento, he elegido a alguien que puede simbolizarlos, una persona de alto valor humano recientemente fallecida.
Irena Sendler es una de esas personas. Mientras algunos desataban su lado oscuro en el infierno que fue el régimen nazi, Irena, una enfermera polaca, arriesgó su vida en Varsovia para salar a nada menos que 2500 niños judíos. Enterraba en su jardín un bote por cada niño, con su nombre y su nueva identidad falsa. Fue condenada a muerte, pero salvada por la resistencia polaca. Tras la caída de la Alemania nazi pasó desapercibida en la nueva Polonia comunista durate cuarenta años, hasta que unos estudiantes estadounidenses descubrieron al mundo su labor. Lo que es la vida, fue propuesta para el premio Nobel de la Paz, pero éste fue a parar a Al Gore (¿Porqué? otra pregunta sin contestación).
Frente a los demonios de los Hitler, Musolinni, Pinochet, y otros despreciables sujetos, se alza siempre esa otra parte de nosotros mismos, simbolizada por las Irena, los Shidler y tantos otros ciudadanos que arriesgaron su vida por el progreso de la Humanidad.
Espero que las leyes cósmicas devuelvan este gesto de honestidad suprema, y dentro de algunos años podamos rendir homenaje a anónimos hebreos que hayan contribuido a salvar vidas de sus hermanos palestinos.
Y finalmente una llamada de reflexión, reflexión sobre nuestros propio demonio, ese que todos llevamos oculto y al que nunca nos queremos enfrentar. Es mejor conocerlo ahora, en épocas de calma, y someterlo al dictado y la férrea disciplina de la Razón, para que si alguna vez nos vemos en situaciones límite, podamos controlarlo, y el mundo no necesite el sacrificio del lado luminoso de otros seres.