Educación para la ciudadanía
Llevamos ya muchos meses asistiendo a una auténtica algarabía con respecto a la asignatura en cuestión, tanto por parte de la Iglesia Católica, como del Partido Popular y en concreto con algunas de las comunidades regidas por ellos.
Haré un breve resumen de los hechos:
Por un lado tenemos a la comunidad Valenciana (regida por el P.P.) que ha decidido impartir la susodicha materia en inglés, los cual además de suponer un sobrecoste de 7,9 millones de euros, según los sindicatos de la enseñanza, ha ocasionado el plante del profesorado encargado de impartir la asignatura debido a que la Generalitat valenciana ha decidido burlar la suspensión cautelar parcial dictada por el Tribunal Superior de Justicia de la comunidad, que le prohíbe evaluar a los alumnos de Ciudadanía en inglés, y a seguido adelante con su plan, a pesar de carecer de recursos humanos ni materiales, obligando a los centros a poner a disposición de la asignatura el profesor de lengua extranjera para que la traduzca. A todo ello se añade la movilización del cuerpo autonómico de inspectores para controlar que Ciudadanía el proceso, amenazando con sancionar con un expediente disciplinario al profesorado que dé Ciudadanía en cualquiera de las dos lenguas oficiales, castellano y valenciano.
Por otro lado la comunidad de Madrid ampara y alienta la objeción a la asignatura, con el pretexto de que, en palabras de Esperanza Aguirre, la asignatura y “algunos manuales que se han publicado” son “un intento de adoctrinamiento que tiene que ver con la voluntad de que los niños piensen igual sobre determinadas cuestiones”.
Finalmente la postura de la Iglesia Católica se manifiesta en las declaraciones del vicepresidente de la Conferencia Episcopal Española, Antonio Cañizares, ha advertido a los colegios religiosos que si imparten la nueva asignatura Educación para la Ciudadanía estarán \”colaborando con el mal\”.
Dejando a parte otras consideraciones, como si la asignatura realmente es algo nuevo, o si con una hora a la semana se puede hacer ciudadanos responsables, el tema de este artículo es el de intentar desentrañar porqué se ha producido tanto ruido con algo en principio tan inocuo como es la educación en Derechos Humanos y textos constitucionales.
La asignatura cumple con una recomendación del Consejo de Europa del año 2002, cuyo objetivo es el de \”promover una sociedad libre, tolerante y justa y que contribuya, junto con las demás actividades de la Organización, a defender los valores y principios de la libertad, el pluralismo, los derechos humanos y el imperio de la ley, que son los fundamentos de la democracia\”.
¿Cuál es entonces el problema? Pues dicho en poca palabras el problema fundamental es la inclusión en el programa de lo que eufemísticamente se llama “diversidad afectivo-sexual”, en otras palabras más claras, la ruptura de un tabú, aquel que hace invisibles a gays, lesbianas, transexuales y bisexuales.
No deja de ser curioso que quienes han estado siglos adoctrinando con una moral católica a todos los habitantes de este país, fueran creyentes o no, católicos o no, se permitan ahora el lujo de acusar a la asignatura de adoctrinamiento moral. No deja de ser curioso tampoco que quienes tienen editoriales y medios de comunicación de marcado sesgo ideológico, se molesten tanto porque haya editoriales y medios de comunicación que tengan una ideología diferente. Que quienes nos han impuesto a todos un modelo de familia nacional- católica se enfurezcan porque existan ahora diferentes modelos familiares. Deberían estar mas calmados, porque al contrario que ellos, los demás no intentamos imponerles nuestros modelos sexuales, familiares ni ideológicos. A mi particularmente me gustaría que defendieran con el mismo ahínco la objeción de conciencia a los gastos militares, a las guerras, a un sistema injusto de comercio internacional, a las patentes farmacéuticas por cuya causa siguen muriendo millones en el mundo….
Y puestos a hablar de libros de texto alucinantes y manipuladores, podemos citar el manual Ética, de José Ramón Ayllón y Aurelio Fernández para la editorial Casals que entre otras lindezas compara el aborto con el holocausto y las grandes guerras del siglo XX, consideran que \”la sociedad está amenazada\” fuera del matrimonio heterosexual y no dudan en afirmar que los hijos de padres separados corren serio peligro de desembocar en \”el crimen, las drogas y la violencia\”. Tamañas joyas ideológicas están siendo impartidas a miles de escolares de secundaria en colegios católicos privados en 4º curso de Educación Secundaria Obligatoria (ESO).
Después de este ejemplo de imparcialidad y objetividad católica, me quedé …… “sin comentarios”