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Archivo de octubre 2008

Ciudadanos o súbditos ¿Qué queremos?

Ha comenzado el curso y nos vcemos obligados a asistir a la continuación de la polémica que erperábamos hubiesen aplacado los meses de verano. Pareec que no es así y no nos queda otro remedio que presenciar la cadena de despropósitos que, las autoridades educativas de las CCAA gobernadas por el PP, comenten en nombre de no se sabe que, con el dinero de los contribuyentes y en un claro ataque al Estado de Derecho al conculcar las leyes con la misma tranquilidad con la que aquel Presidente del Gobierno de España decía que quien era el Estado para indicarle si podía o no beber, o en que cantidad, antes de conducir.

Ya sabemos que no es este país nuestro un especial ejemplo de amor al derecho y al respeto por la legalidad, mucho menos una derecha que protagonizó lo que protagonizó. Ya sabemos que educar ciudadanos supone crear una sociedad crítica y eso no gusta a quien gobierna, izquierda o derecha aunque en esto, como en casi todo en la vida todavía hay clases y diferencias y, de momento, quien se encarga de conculcar de manera sistemática la legalidad es esta derecha cutre y casposa, decimonónica sin la menor duda, cada vez que alguna medida medianamente progresista es tomada por el Gobierno.

Ahí quedan algunas reflexiones sobre la asignatura de marras y sobre algunos conceptos como ciudadanos o súbditos que espero merezcan vuestra aprobación



Hacer ciudadanos

Hacer ciudadanos, esa parecería ser la función de la denostada, por los de siempre, asignatura de Educación para la Ciudadanía. La verdad es que si uno lee, no hace falta profundizar demasiado, los contenidos de la “cosa” se da cuenta de que poco se va a hacer con un diseño curricular que no va más allá de cuatro o cinco cosillas que se deberían dar por sabidas y que no merecen, desde luego, ni la dedicación académica ni, mucho menos, la polémica, interesada a todas luces, desatada por los sectores más reaccionarios de la sociedad española.

Salvando todas las distancias salvables, a uno se le viene a la memoria aquella denostada asignatura que conociamos como “política” y que recibía el pomposo nombre de Formación del Espíritu Nacional (FEN, para los amigos). La clásica “maría” junto a la religión y la gimnasia. No es que uno eche de menos semejante engendro adoctrinador pero no cabe duda de que quien había diseñado los contendios de aquello sabía de sobra las metas que perseguía aunque, la verdad sea dicha, la cosa no sirviese de mucho al fin y a la postre.

Está claro, al menos para mi, que un país presa de la amnesia como la que padecemos en España es necesario un plan de formación que deje las cosas en su sitio y que evite todo tipo de tergiversaciones como las que se pueden ver en cada una de las diferentes CCAA que componen esta realidad que conocemos como España. La desmemoria está llegando a tales extremos que al paso que vamos pronto la Guerra Civilno habrá sido más que una simple gresca de patio de vecindad que si se tardó tres años en resolver fue, más que nada, por el atraso en que viviía España en aquella época. Un plan de formación destinado a fomentar el nacimiento de una conciencia crítica entre la ciudadanía, en ese momento podrá ser conocida así ya que la actual masa de súbditos (nada que ver con que nuestra forma de Estado sea la monarquía ya que este es un problema, me temo, que se extiende allende nuestras fronteras) habrá pasado a ser un conjunto de ciudadanos conscientes de sus derechos y obligaciones y al fin podremos decir que España es una nación democrática formada por hombres y mujeres libres conscientes de sus obligaciones y en condiciones de asumir las responsabilidades de su buen gobierno. Quizás en ese momento podamos pensar que otra forma de organización social será posible.