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Archivo del 10/12/2008

Anticlericalismo

La iglesia católica española se queja del creciente anticleracalismo de la sociedad española, considera que la sociedad actual está inmersa en una suerte de deriva perniciosa cuyo principal resultado parece ser un creciente anticlericalismo. Es posible que la jerarquía católica española esté en lo cierto, el anticlericalismo puede que se extienda en España pero no por las razones que ellos piensan sino por otras muy distintas y que trataré de exponer a continuación.

Durante muchos años la iglesia y el poder han ido de la mano en nuestro país hasta extremos realmente vergonzosos para esta última como ha sido el período correspondiente a lña dictadura franquista. La llegada a la cúpula de la jerarquía española de monseñor Tarancón parecía que encuzaría las relaciones entre una iglesia y una sociedad que se movían en tiempos diferentes; los sucesores del cardenal valenciano y la llegada de un papa como Juan Pablo II al pontificado vaticano hicieron que las relaciones volvieran a tomar caminos divergentes hasta llegar a un claro enfrentamiento entre ambos estamentos.

La postura, mayoritaria, de la jerarquía católica en asuntos como el aborto, la investigación con celulas madre o el derecho a una muerte digna, así como su empecinamiento en seguir manteniendo privilegios económicos en asuntos como la educación,y  su oposición a avances sociales como el acceso a determinados derechos de colectivos marginados hasta la fecha, ha hecho que la brecha entre la sociedad y la jerarquía se haya ido ensanchando y que la beligerancia demostrada por la iglesia, tanto a través de sus portavoces como de medios de comunicación afines o de su propiedad, haya finalizado en un conflicto que para sus principales impulsores, la jerarquía eclesiástica, es una vuelta al endémico anticlericalismo español aunque, más bien, sea el resultado de la pugna entre el dogma y la razón. Pugna en la que, esperemos, la razón se imponga al dogmatismo y la luz del conocimiento sea capaz de iluminar a toda nuestra sociedad.

A ver si cuela

En esta crisis nada tienen que ver los trabajadores, no se produce por los altos salarios, ni por la baja productividad, ni por nada en que el trabajo y la producción tengan que ver. A pesar de ello, somos los asalariados y pensionistas quienes vamos a pagar la crisis, con el dinero de nuestros impuestos recibirán las ayudas los empresarios y los bancos, somos los trabajadores quienes nos quedaremos sin empleo, la negociación de los convenios quedará sujeta a la situación económica que nosotros no hemos generado, que se debe fundamentalmente a la avaricia del capital, a la falta de escrúpulos en la obtención de las ganancias, la falta de control a los bancos y empresas, gestores sin responsabilidad de ningún tipo y cosas por el estilo.

Pues bien la patronal española, ignoro si en otros países es igual, aprovecha la ocasión, coyuntura dicen otros, para decir cosas como estas. “Hagamos un paréntesis en la economía de mercado”  “Hay que flexibilizar el mercado laboral” esto quiere decir simple y llanamente despido libre, “La revisión de los salarios por convenio es nocivo”. Esto nada tiene que ver con la crisis, es más si los trabajadores pagásemos la totalidad de la crisis, al no recibir salarios que den para el consumo y aumentar el paro, no habría consumo, y sin consumo hay que bajar la producción, se desanima la población y en poco tiempo nos veríamos como Argentina se vio no hace mucho. El dinero que se va a dar a los bancos y las empresas mejor se empleaba en una nueva estructura social más justa y tendente a la desaparición de las clases sociales.

Si hay que hacer un paréntesis en la economía de mercado cuando vienen mal dadas es porque la economía de mercado no sirve, lo bueno no necesita paréntesis.

Carta del editor, diciembre 2008

Hace sesenta años que se firmaba la Declaración Universal de Los Derechos Humanos, una puesta al día de la Declaración de Derecho del Hombre y del Ciudadano que, desgraciadamente y en muchos casos, no ha pasado de una mera declaración de buenas intenciones incumplida en algunos países de manera sistemática.

¿Será posible que algún día pasemos de los papeles a las realidades en estos temas? A fuer de ser optimista, casi, casi antropológico, deberiamos pensar que esto pùede ser así y que, por fortuna, únicamente depende del empeño que cada uno de nosotros pongamos en que lo reflejado en los papeles se convierta en realidad.

A día de hoy es difícil encontrar algún país que por unas cosas o por otras no conculque de una manera más o menos graves alguno de los Derechos considerados fundamentales. Es más, aquellos países que se empeñan en dictar las normas de conducta universales son los que, con más frecuencia y de manera más grave, incurren en esta práctica. En cualquier caso y aunque la denuncia nunca esté de más, deberíamos fijarnos cada uno de nosotros en que hacemos por que en nuestro ámbito de influencia social los Derechos de los demás no sean pisoteados de manear impune. Quizás no lo sean de manera grave o escandalosa o quizás, por pura omisión, estemos ayudando a que en algún lejano país se explote a niños o mujeres por sistemas de trabajo esclavizantes. En cualquier caso es obligación de todos y cada uno de aquellos que nos consideramos civilizados, y en la medida de nuestras posibilidades, luchar porque  estos derechos sean realmemte universales.<

Buen día y buena suerte