Carta del editor, noviembre de 2009
Uno no sabe ya si sorprenderse, asustarse, esconderse o lanzarse a la barricada. La intolerancia campa por sus respetos de la mano, principalmente y como no podía ser de otra manera de la religión; cristianos, judíos y musulmanes, todos en nombre del dios verdadero, se dedican a perseguir con cada día mayor ahínco a quienes exigen libertad incluso para creer, cada cual en lo que le venga en gana pero siempre dentro del más absoluto respeto a las opiniones de los demás. Vano intento, las religiones ,cada día más, se atrincheran en el “conmigo o contra mi”, olvidando aquello del amor al prójimo y demás historias antiguas que si sirvieron de algo en el principio de los tiempos parecen cada día más caducas y trasnochadas.
Mientras tanto y por lo que hace a nuestra España, la de nuestros pecados y desgracias, constatamos que un Gobierno que parecía empeñado en poner a este país a la cabeza de la modernidad, al final, se queda en dos chorradas y media y se sigue acojonando ante los embates de una jerarquía católica a la que sería muy fácil poner en su lugar, con SU pan se lo coman ,pero no con el de todos los españolitos que, por cierto, cada vez somos menos los que marcamos la famosa casilla “de la iglesia” en nuestras declaraciones de la renta.
La tan traída y llevada apuesta por el laicimo, el intento de rescatar del olvido a los perseguidos por el franquismo, la reivindicación de las aportaciones repiublicanas parecen haber caído en el saco de los olvidos o el de las promesas electorales que volverán a ser renovadas, dios mediante, ante la próxima cita electoral. Igual hasta cuelan.
Lo único que se me ocurre es gritar vergüenza, vergüenza y vergüenza para quienes no son capaces de moverse ni un milímetro más allá de lo que se puede considerar políticamente correcto y no pisar más callos de los debidos, casi siempre los de los mismos pies.
Mientras tanto, bien es verdad y hay que decirlo, algunos malditos y estigmatizados se revuelven en sus cenáculos, se estremecen de dolor y rabia pero son incapaces de ir un paso más allá de la comodidad que proporcionan determinadas herramientas del ciberespeacio en las que nos movemos demasiados pocos como para que la cosa tena una mínima trascendencia.
Buen día y buena suerte
PS, el próximo viernes 13 de noviembre una pequeña Logia masónica ovetense entregará sus premios “Progreso a la Labor Social”. Se trata de su primera edición y las premiados serán en esta ocasión las mujeres de negro Bet Salom de Jerusalén, colectivo de mujeres palestinas y judias, y la asocación ADANSI “Niños del silencio” que dedica sus esfuerzos a niños, niñas y jóvenes aquejados de esa extraña disfunción que conocemos como autismo. Enhorabuena a los premiados y a quienes han tenido la brillante iniciativa en una tierra con unos premios famosos, multimillonarios y no siempre acertados a premiar a quienes jamás recibirán un premio por encontrarse extramuros del sistema