LIF

Revista digital para la difusión y defensa del librepensamiento

Flower

MASONERÍA MIXTA, UN MENSAJE DE PROGRESO Y ESPERANZA PARA EL SIGLO XXI


Texto de la conferencia ofrecida en la Casa de la Cultura de Mieres el pasado 25 de febrero.

Estimadas amigas, estimados amigos, muchas gracias por vuestra presencia, solicito vuestro perdón de antemano si no cubro vuestras expectativas. No voy a hablar de la parte interna de la masonería, no viene al caso y, además, es absurdo hacerlo de algo que cada cual vive de una manera diferente y absolutamente personal. No vengo a hablar de los rituales, ni de las palabras secretas, ni de nuestras formas de reconocernos (ampliamente conocidas y divulgadas en decenas y decenas de libros, artículos y películas). Tampoco vengo a hacerlo de la masonería en general y, ni tan siquiera ,de la manera de entenderla de una obediencia en concreto. No hablo en nombre de nadie, salvo el mío propio. Simplemente quiero transmitiros mi humilde pensamiento, mi manera de entender la masonería y lo que desde mi perspectiva esta debe representar para el mundo en este siglo, que lleva ya consumido una décima parte de su recorrido y no es capaz de encontrar, ni tan siquiera vislumbrar,  alguna solución para los graves problemas de una sociedad basada en el tanto tienes tanto vales, en el consumo desaforado y el abandono de todo aquello que se refiere al espíritu, eso que algunos llaman alma y otros intelecto.

Bien es verdad que todo lo anterior tiene un pero, pequeño mas un “pero” a fin de cuentas, uno está donde está y, como todos, hablamos de la feria según nos va en ella. No puedo hacer abstracción del hecho de trabajar en una Orden Masónica Mixta e Internacionales algo que condiciona, positivamente a mi modo de ver, como enfoco mi visión sobre el trabajo masónico.

Dicho lo anterior, he de añadir que aunque tampoco se trate de una disertación sobre la historia de la masonería, vais a permitirme un pequeño, mínimo  y rápido recorrido por nuestra historia. Son solamente unas pinceladas para tratar de situarnos en el ahora con la perspectiva del ayer.

La masonería mixta nace en Francia a finales del XIX, está claro que los afrancesados españoles de ese siglo ya sabían de donde venían las ideas de progreso, merced al empecinamiento de una mujer, Maria Deraismes, y la comprensión de un hombre, George Martin, incapaces de entender como una fuerza de progreso, cambio, igualdad y libertad podía discriminar a la mujer en aquellos momentos de la historia. La Orden Masónica Mixta Internacional Le Droit Humain, el Derecho Humano, nacía, pues, con un claro propósito, la defensa de la mujer y de la infancia más la apuesta consustancial a toda la masonería gala y que hacemos nuestra sin el menor resquicio, el laicismo.

Es evidente que puestos en el momento en el que nace la masonería mixta sus propuestas eran absolutamente revolucionarias. No tanto la cuestión de la laicidad,  defendida ya por el GOB y el GOF desde algunos años antes, como la equiparación de derechos y deberes de hombres y mujeres en el seno de las logias masónicas y, por supuesto, en la sociedad.

No era aquella época un tiempo feliz para las mujeres, no podemos decir hoy, en el siglo XXI recordemos,  que las cosas hayan cambiado demasiado, aunque sí se han dado algunos pasos en el buen camino. Tampoco la infancia gozaba de los debidos derechos y hemos de admitir que aún queda mucho camino por recorrer para que todos los niños del mundo puedan disfrutar de un mínimum en ese aspecto. Alimentación, sanidad y educación son términos absolutamente desconocidos en muchos países del segundo y tercer mundo para casi todos sus habitantes y que en el caso de la infancia alcanza, si cabe,  sus mayores cotas. El devenir del mundo hace que estos casos de desprotección de la infancia empiecen a verse, incluso, en el denominado primer mundo. Por otra parte la explotación laboral y sexual de las mujeres es un problema que se acentúa al no ponerse el oportuno remedio, ya que no se trata tanto de promulgar leyes, que también, como de  educar. En definitiva, más de cien años después de su enunciado las metas sociales de nuestra Orden siguen plenamente vigentes para vergüenza de todo el género humano.

Podríamos abandonarnos al pesimismo y ante el desalentador panorama encogernos de hombros y pasar del asunto de la misma manera que nos desentendemos de todas aquellas cuestiones que, constantemente, los medios de comunicación nos ofrecen de una forma abrumadoramente prolija, tanto que en ocasiones empiezan a no afectarnos, estamos comenzando a resultar anestesiados ante determinados problemas, algunos porque los vemos demasiado lejanos y otros porque son el pan nuestro de cada día y su repetición machacona hace que los asumamos como algo inherente a la propia realidad social en la que nos ha tocado vivir. Podríamos abandonarnos pero no debemos, no podemos. Tenemos la obligación moral de tratar de cambiar el actual estado de las cosas.

Parece que los políticos, no todos ya que no es bueno generalizar, tienen intereses más importantes que estas cuestiones, de tono menor seguramente, de las que estamos hablando; parece que nuestra sociedad tiene cosas más importantes de las que preocuparse, pero también es cierto que existen personas, conciudadanos nuestros, que buscan una respuesta a sus interrogantes acerca de las cuestiones anteriormente planteadas y no la encuentran en donde hasta la fecha se suponía que podía hayarse. Ni las iglesias, ni los partidos políticos ni los sindicatos ofrecen soluciones que vayan más allá de su propia y pequeña realidad; tampoco las respuestas a las necesidades espirituales, no necesariamente religiosas  aunque sí humanistas, aparecen cuando se busca en los estamentos tradicionales, los citados.

Iglesias, partidos políticos o sindicatos se han convertido en parte del sistema, son el sistema, y se han acomodado hasta el extremo de dejar de ofrecer respuestas a las necesidades menos materiales de la ciudadanía. La triste realidad es que, incluso, se muestran cada día más incapaces de resolver las mínimas necesidades materiales o se empeñan en recortar algunos de los derechos adquiridos tras años de lucha.

Quizás la pregunta que os hagáis todos vosotros tras esta diatriba es  ¿Qué nos queda?¿Dónde encontrar las respuestas a las preguntas que sí nos hacemos?¿Cómo encarar los problemas de una sociedad descentrada en la que nadie parece ser capaz de proporcionar soluciones a los problemas de nuestro tiempo? Estimados amigos, estimadas amigas, me permito ofreceros una alternativa a la vacuidad, a la soledad y al desánimo. Me permito ofreceros una solución que pasa por trabajar para constituir una sociedad en la que valores como Libertad, Igualdad y Fraternidad sean algo más que meras palabras en el frontispicio de una constitución republicana; quiero hablaros de lo que la masonería mixta puede representar en la sociedad del siglo XXI.

En primer lugar hay que decir, y creo que es un aspecto muy importante en un mundo globalizado, que el Derecho Humano es la primera obediencia masónica que nace con vocación internacionalista. Resulta curioso comprobar como alguien, a finales del siglo XIX, ya consideraba la globalización como algo necesario para poder transformar la sociedad, obviamente nada que ver con el concepto de globalización acuñado desde posiciones neoliberales, puramente capitalistas y mercantilistas, que únicamente buscan el mayor beneficio, a través no de la mayor eficacia sino de los menores costes posibles, y a cuyo derrumbe estamos asistiendo desde hace tiempo.

En segundo lugar, y como ya quedó dicho al principio, somos una Orden masónica para la que todos los seres humanos tiene los mismos derechos y obligaciones. En estos momentos tenemos la fortuna de contar en la cúpula de nuestro Supremo Consejo con la presencia de una mujer extraordinaria, nuestra Gran Maestra, M:.I:.Ha:. Danielle Jouette, y de otra mujer excepcional a la cabeza de la Orden en España, nuestra M:.Qa:.Ha:. y R:. Ma:. Paloma Martínez.

En tercer lugar, continuamos siendo fieles a nuestros principios fundacionales, seguimos creyendo que es posible la consecución de una sociedad más justa, fraterna, libre e igualitaria y en la que la infancia goce del respeto y la protección que se merecen los más débiles de entre los débiles.

Como masones y masonas, que analizamos los problemas de nuestra sociedad y sus posibles soluciones alejados de cualquier concepción dogmática, podemos ofrecer una amplitud de miras que difícilmente se podrá encontrar en quienes tiene otros fines: salvar almas, alcanzar el poder político, el control de la fuerza laboral, …. de tal manera que nuestras reflexiones se encuentran abiertas a la discusión y a la crítica precisamente por no considerarnos en posesión de ninguna verdad exclusiva ni excluyente.

La masonería trata, desde su fundación, de proporcionar algún tipo de respuesta a esas necesidades. Permitidme otra pequeña incursión histórica.

Hubo un tiempo en que su preocupación era la extensión del conocimiento, otro en el que entendía que su trabajo estaba en lo que se conoce como filantropía o en extender la cultura entre las capas populares  y cuyo resultado puede verse en su preocupación por el mundo del trabajo. Mucho le deben los sindicatos históricos a su apoyo, sus símbolos se pueden ver en organizaciones de todo tipo, socialistas y anarquistas; su apoyo puede adivinarse en multitud de ateneos obreros repartidos a lo largo y ancho de España, y cuyas huellas encontramos en los sellos con los que autentificaban sus documentos. Pero este país nuestro abocado, desde tiempos inmemoriales a vivir pendiente del péndulo que marca los cambios sociales en un continuo hacia adelante y hacia atrás, sigue considerando a la masonería como esa sociedad secreta y oscura capaz de los más horrendos crímenes, de las más oscuras conspiraciones, por mor de una propaganda nacida tras la Guerra Civil y que últimamente vuelve a resurgir con fuerza emitida desde los púlpitos de la intolerancia y la ignorancia.

Se nos acusa de casi todo lo malo del pasado, del presente y del porvenir y esto lo hacen, curiosamente, personas que ni nos conocen ni hacen el más mínimo esfuerzo por conocernos. Les vale el “calumnia que algo queda”, el me han dicho, se cuenta….. Afortunadamente nuestra realidad va siendo conocida poco a poco y, desde ese conocimiento, los tabúes empiezan a caer gracias, no sólo al esfuerzo de la sociedad por conocer acerca de aquellos malditos del franquismo, sino y sobre todo, al hecho de que hayamos decidido salir de las catacumbas para que la sociedad sepa de nosotros, de nuestros ideales, de nuestra filosofía, de nuestra peculiar manera de enfrentar los problemas de nuestra sociedad y de la humilde aportación que podemos hacer desde nuestra insignificancia cuantitativa, que no cualitativa, y dicho esto último con toda la humildad de quien sabe, con toda certeza, que en el mejor de los casos se encuentra, sólo, en posesión de una ínfima parte de la verdad y del conocimiento. Preciadas posesiones que no serán nada si no somos capaces de sumarlas a otras porciones de igual tamaño con el fin de ir construyendo, piedra a piedra, entre todos los seres humanos, un mundo, insisto,  más libre, igualitario y fraterno.

Quizás alguna respuesta pueda encontrarse en nuestra divisa: Libertad,Igualdad y Fraternidad, y es que para nosotros los masones y las masonas estas tres palabras encierran una gran parte, si no toda, de nuestra filosofía vital. Y esto es así porque, en contra de la muy extendida idea de nuestro poder, o de que entre nosotros únicamente se sientan los poderosos, políticos o económicos, la realidad es que somos una sociedad de hombres y mujeres libres e iguales dentro de nuestras diferencias.

En los bancos de nuestras logias se sientan, unos y unas al lado de otros y otras, jubilados y jubiladas de toda condición, trabajadores y trabajadoras, profesionales de todo tipo,  docentes, estudiantes y obviamente, como no podía ser de otra manera en estos tiempos de crisis, parados y paradas. Personas todas ellas que viven, en muchas ocasiones, con las mismas estrecheces o desahogos que cualquiera de vosotras y vosotros que teneis la amabilidad de dedicarme hoy una parte de vuestro tiempo. Es obvio que conociendo los problemas de primera mano estamos en condiciones aportar soluciones a partir de ese conocimiento.

Quisiera ahora tocar un punto de controversia y que me interesa mucho aclarar en tanto que entronca con algunos de los conceptos volcados algunos párrafos más arriba, aquellos dedicados a las necesidades espirituales de los seres humanos en estos comienzos del siglo XXI. Me refiero a la cuestión del laicismo en la sociedad. Nuestra Orden se define como laica desde el mismo momento de su nacimiento, aunque conviene dejar muy claro que este hecho no supone, para nada, el que montemos caballo alguno de anticlericalismo militante.

Somos conscientes de la necesidad que pueden tener algunos de nuestros conciudadanos y conciudadanas de creer en algo más allá de este mundo, lo que se conoce como trascendencia y que puede adoptar múltiples formas de expresión. Somos tan conscientes de esa necesidad que no solo no nos oponemos a ello sino que, muy al contrario, reivindicamos el derecho de cada ser humano a ejercitar esta opción de la manera que considere conveniente aunque, eso sí, dentro del más escrupuloso respeto a la libertad de los demás para optar por cualquier otra opción incluida la no creencia y, por supuesto, sin que sus opiniones en tal sentido puedan marcar la vida social o política para el resto de la sociedad.

Nos oponemos, con la misma firmeza que defendemos el derecho de cada cual a optar por la opción religiosa preferida, a que en nuestras sociedades se instale cualquier atisbo de teocracia del tipo que sea en tanto en cuanto consideramos como exclusivamente privadas las opciones religiosas, y nos oponemos a que marquen, ni mucho ni poco, cuestiones tan importantes como el derecho a una muerte digna, la investigación científica en los campos más avanzados de la biogenética y tantos otros en los que la religión, cualquiera de ellas insisto, como un freno a avences que sin el menor género de duda rendundarán en una mejor a de la calidad de vida, o de muerte, de todos nosotros.

En ese mismo sentido consideramos que las religiones, cualquiera de ellas, no debe tener la menor capacidad de influencia, más allá del estricto ámbito de sus creyentes si así lo consideran conveniente, en cuestiones exclusivamente civiles como pueden ser el respeto a las minorías sexuales y las formas de convivencia que para ellas legislen los representantes del pueblo soberano, sin que la intolerancia sea la norma por la que se rijan este tipo de controversias que competen, exclusivamente, a la sociedad civil que las sancionará en la forma habitual en una democracia: mediante la expresión de la voluntad popular en las urnas.

Esta breve charla no trata de dar recetas, simplemente invitaros a la reflexión a partir de una visión diferente. Tampoco se trata de la visión de la masonería, al menos de una de las varias ramas con que esta cuenta en estos momentos en el mundo, sino de quien se dirige a vosotros, como ya quedó dicho, en su calidad de masón libre y que únicamente se representa a si mismo, para conseguir una sociedad más justa y, como consecuencia de ello, más feliz.

Estoy convencido de que no serán los políticos quienes puedan llevarnos a esa sociedad, tampoco los clérigos de cualquier religión, sino las pequeñas aportaciones en busca de ella de cada uno de nosotros y esas aportaciones pueden hacerse desde muy diferentes lugares.

Los masones consideramos que nuestro método de trabajo es el más adecuado para ello, en la serenidad emanada de nuestros rituales se propicia el intercambio sosegado de pareceres, la reflexión, el estudio y la construcción permanente de una obra cuyo remate nos llevaría a esa sociedad perfecta, seguramente inalcanzable, pero hacia la que debemos tratar de llegar poniendo para ello cuantos esfuerzos sean necesarios.

El título, en el que se incluye el concepto capital de nuestra manera de entender la sociedad, deja clara otra de las prioridades que la Orden, a la que pertenezco y cuyos ideales comparto, tiene desde su fundación. Si antes he hablado del internacionalismo quisiera extenderme ahora en el otro concepto capital de nuestra filosofía, el principio de igualdad de todos los seres humanos, la mixticidad o, por no darle patadas a la Real Academia de la Lengua, la cooperación en plano de igualdad de hombres y mujeres en la obra en la que nos encontramos inmersos. Para nosotros, los miembros del Derecho Humano, es normal el trabajo en común, somos conscientes de que esta cooperación nos enriquece mutuamente y que de ella surgen ideas que difícilmente podrían hacerlo si en nuestros trabajos faltase una parte, cualquiera de ellas, de la sociedad.

No necesitamos ni creemos en cuotas. Eso, en mi modesta opinión, no es igualdad, es un acto de condescendencia injusto y que nace del actual pensamiento dominante y políticamente correcto, por el cual la mujer debe estar representada por el hecho de ser mujer y no porque se la considere una igual. En nuestros talleres, al contrario, procuramos que en cada momento y para cada puesto estén quienes mejor puedan realizar el trabajo. Nuestra experiencia demuestra que es posible esta cooperación en igualdad y, en consecuencia, creemos que nos encontramos en el camino correcto.

Creo que este canto a la tolerancia, la fraternidad, la igualdad y la libertad no estaría completo si no tocase un punto de vital importancia en nuestra sociedad y es el respeto a las minorías sexuales. Respeto que nace de la convicción de que todos los seres humanos somos iguales por encima de creencias religiosas o políticas y por encima de nuestras opciones sexuales. Todas ellas son cuestiones que afectan a la libertad individual y que por tanto merecen nuestro respeto y nuestro apoyo. No nos importa que ahora esto sea algo políticamente correcto, creemos en ello precisamente porque de no ser así estaríamos mintiéndonos a nosotros mismos y estaríamos construyendo un edificio con unos cimientos defectuosos, la igualdad y la libertad no admiten gradaciones.

Antes de finalizar me váis a permitir cerrar con una reflexión a modo de resumen y que sería, quizás la respuesta, al enunciado de esta charla. Nosotros, los masones y las masonas que trabajamos en una obediencia mixta, pensamos que en nuestra filosofía, en nuestra manera de entender las relaciones sociales, en como somos capaces de poner en valor aquello que cada cual puede aportar, en nuestra forma de organizar nuestras microsociedades, nuestros talleres o logias, se encuentra la respuesta a muchas de las necesidades de los seres humanos en este momento de la historia.

No se aportan recetas económicas, cierto, pero no lo es menos que esas una vez encauzadas las necesidades espirituales tendrán su propio cauce de solución en base a los principios que inspiran nuestra acción: solidaridad.

Termino ya, pues, lo anterior pretende ser únicamente la puerta que de paso a un coloquio que espero enriquecedor tanto para Vds. como para quien les habla ya que entiendo que hasta del simple enunciado de una pregunta se puede extraer conocimiento, quizás alguna de ellas me haga recapacitar sobre alguno de los extremos expuestos y, en consecuencia, variar algunas de mis creencias o planteamientos. A su disposición a partir de este momento.

He dicho, muchas gracias


Tags: , , , ,

Una Respuesta para “MASONERÍA MIXTA, UN MENSAJE DE PROGRESO Y ESPERANZA PARA EL SIGLO XXI”

  1. Marzo 5th, 2010 at 05:22

    Mauricio Javier Campos dice:

    Simple, sencilla, amena. Entendible y eficaz conferencia que habla de la calidad de miembros que produce esta Obediencia.
    Mis felitaciones, Pedro. Acá no hay supercherías ni pavadas. Acá hay humanismo, laicidad, equilibrio, igualdad, libertad de pensamiento y conciencia. Una imagen de lo que debiera ser o aspirar a convertirse la masonería actual: racionalista y científica, en pos del bienestar de todas las personas sin distingos.
    Las personas de bien podrán acercarse al conocimiento de una institución de hermosos ideales.

Replicar

Creative Commons License
LIF by LIF is licensed under a Creative Commons Reconocimiento-No comercial-Sin obras derivadas 3.0 España License.
Society Blogs - BlogCatalog Blog Directory