Política
Ética para el siglo XXI
El trabajo que sigue es la síntesis de las reflexiones de Anubis, Ángel F. Escobedo y Pedro-José Vila Santos sobre un tema crucial: la búsqueda de una nueva ética social que sirva para conducirnos a un nuevo modelo de sociedad nás libre, igualitario y fraterno.
La Definición de Ética ha sido siempre controvertida, en el diccionario encontramos dos acepciones, la que se refiere al “Conjunto de normas morales que rigen la conducta de la persona…”, y aquella que la considera “Parte de la filosofía que trata del bien y del fundamento de sus valores.”
Es precisamente de esos valores de lo que vamos a hablar en este trabajo.
Empecemos señalando que a pesar de los avances indudables que la civilización humana ha conseguido en muchos campos de la vida, muchas de las estructuras de poder económico y social permanecen casi invariables, habiendo cambiado sólo los nombres y las formas.
A nivel general vivimos en un mundo donde la explotación del hombre por el hombre sigue vigente, y se ha hecho más manifiesta en una nueva forma histórica de explotación: la de los países ricos sobre los pobres.
A nivel individual nos planteamos las cuestiones básicas que siempre se ha planteado la humanidad: ¿qué puedo conocer?, ¿qué debo hacer?, ¿qué debo esperar?, ¿qué es el hombre? Interrogantes que siempre, en cualquier tiempo y lugar seguirán apelando a la conciencia ética de toda persona responsable y libre.
Con respecto a estas cuestiones nos planteamos que los principios del humanismo que se encuentran en la base de nuestra filosofía desde el mismo momento en el que nacimos como Orden, son los que deben alumbrar nuestro caminar por el siglo.
Bien es verdad que los principios básicos, inamovibles, deben irse adecuando a las circunstancias, siempre cambiantes, de una sociedad en permanente evolución aunque esta no sea siempre positiva como la propia realidad que vivimos cada día se encarga de demostrar. Debemos estar atentos a los cambios sociales y a detectar cuando estos se alejan de los principios que nos mueven, que no son otros que el trabajo por el Progreso de la Humanidad, con el fin de que podamos alzar nuestra voz, aunque no seamos más que la voz que clama en el desierto, para denunciar cualquier ataque a los más elementales Derechos Humanos que, por cierto, van cambiando para adaptarse a las nuevas circunstancias sociales de la misma manera que lo debe hacer nuestra posición ética.
Nuestra postura sería por tanto comprometernos en la defensa de unos valores basados en la libertad, la igualdad y la fraternidad, en la construcción de una civilización basada en la justicia social.
Esta postura ética implicaría la lucha por construir unas estructuras sociales que se basen en el Desarrollo Sostenible de todas las sociedades humanas; donde los recursos estén equitativamente distribuidos, y donde la compulsión consumista de Occidente, muchas veces asentada en la explotación de hombres y recursos de otros continentes, se frene y sea sustituida por un consumo responsables y racional.
Los conflictos entre las diferentes comunidades siguen en general resolviéndose por un método tan antiguo como la Humanidad: la guerra. Muchos de esos conflictos, sino la inmensa mayoría, están ocasionados por el hambre, la escasez de agua, la corrupción política y los intereses geoestratégicos de las grandes potencias mundiales. Muchos de ellos se resolverían con una justa distribución de los recursos, con la ayuda real a un desarrollo económico para la población de los países afectados, y no para sus corruptos gobiernos.
Y cabría señalar que este compromiso se refiere a dos ámbitos: el social y el personal.
A nivel social deberíamos, en la medida de nuestras fuerzas y posibilidades, forzar a nuestros Gobiernos desde una decidida actividad ciudadana a que primen en las relaciones internacionales el pleno respeto a los Derechos Humanos frente a los diferentes intereses financieros o estratégicos. Que nieguen cualquier apoyo a los sistemas dictatoriales, clara denuncia a aquellos gobiernos que permiten la tortura, niegan la libertad o persiguen a sus ciudadanos.
Denunciando la ambición económica de unos pocos, que está destrozando un planeta que abarca múltiples formas de vida. Formas de vida que en muchos lugares están siendo arrasadas por dudosas obras de un supuesto desarrollo, como el caso de la destrucción de las selvas de este planeta, refugio de indígenas y la mayor reserva de biodiversidad vegetal y animal.
La economía actual no se encuentra al servicio de la humanidad, sino de unos pocos que ponen en jaque incluso al propio Estado, obligándole a tomar decisiones que no sólo van en contra de la mayoría de los ciudadanos, sino que están dirigidas a seguir aumentado los beneficios de esa minoría.
Otra cuestión que deberíamos denunciar es la del crecimiento de los sentimientos de xenofobia, fruto directo de las condiciones económicas promovidas desde los grandes grupos de manipulación financiera. La posibilidad de la pérdida de trabajo se achaca de manera directa a los inmigrantes aunque estos, dicho sea de paso, únicamente acceden a aquellas ocupaciones que los nacionales desprecian bien por su baja remuneración, bien por su ínfima consideración social y, en la mayoría de los casos, por las dos situaciones dadas de forma simultánea
Señalar finalmente otros dos aspectos fundamentales del plano social: la educación y la salud. Debemos apostar por un modelo de educación fundamentado en el desarrollo de los valores éticos, sociales y políticos. Es decir, la escuela no sólo debe instruir, sino sobre todo debe educar, debe forjar personas de bien, enseñarl a nuestros hijos a pensar y crecer intelectual, emocional y moralmente; enseñar a vivir y convivir, siempre en un marco de tolerancia y unidad entre el ser y el hacer, entre pensar y actuar.
Debemos igualmente fomentar la solidaridad en el desarrollo sanitario. La pobreza es la principal causa de mala salud, y la mayoría de las personas viven en condiciones de extrema pobreza. Por tanto resulta imperativo que los poderes públicos se encaminen a la resolución de las causas fundamentales de las desigualdades socioeconómicas, y que las estructuras fiscales, educativas y sociales, se diseñen para garantizar una reducción de las desigualdades.
El desempleo supone un factor de riesgo para la salud física y psicológica. En la medida en que aumentan los trabajos inseguros o poco satisfactorios, aumenta también el perjuicio para la salud mental de todo ser humano.
Resumiendo, debemos salir desde nuestras logias a denunciar las causas que producen las diferencias, las guerras, la explotación, el enriquecimiento, la destrucción del ecosistema, el racismo, el egoísmo, etc. Trabajemos en nuestros talleres, aparte de los temas simbólicos, estos problemas, demos a conocer en todos los medios que podamos nuestras discusiones, hagamos seminarios para profundizar en las cosas en los que puedan participar los profanos, (quitemos el nombre de profanos quedando exclusivamente para nuestras tenidas), seamos vehículos, participemos en la vida social de nuestro entorno y propiciemos la extensión de valores humanos y progresistas, de tal manera que la vida, la honradez, el apoyo mutuo (solidaridad), la igualdad, … no sean sólo palabras sino que se conviertan en modo de vivir.
Nos quedaría ahora el segundo plano, el individual.
¿Cómo cambiar las grandes estructuras planetarias, sino son más que el reflejo de nuestras estructuras mentales?
En el santuario de Delfos se decía “Hombre conócete a ti mismo y conocerás al Universo”, nosotros nos atreveríamos a ir un paso más allá y decir: “Hombre cambiate a ti mismo y cambiarás al Universo”
Los valores que debemos recuperar y fomentar en nosotros mismos y el medio ambiente en el que nos movemos, deberían asentarse en la responsabilidad, el compromiso, la veracidad, el ser consecuentes, la tolerancia, la libertad, la igualdad, la fraternidad, la justicia social, el cumplimiento de la palabra dada, el conocimiento de nuestra realidad y la de los otros, la lealtad y el máximo respeto a los Derechos Humanos y la dignidad de todos lo seres vivos, entre otros.
Glosando a Machado en aquella estrofa que dice: “Caminante no hay camino, camino se hace al andar”, diría que todas esas cosas que anhelamos no existirán, si todos y cada uno de nosotros no empezamos a practicarlas en el aquí y el ahora.
No existe la suerte ni ningún tipo de intervención ajena, lo que es y será la Humanidad depende y dependerá de cómo es y como sea la materia que la compone.
Si queremos un mundo justo debemos comprometernos y actuar con justicia. Si proclamamos el derecho a la libertad, debemos empezar siendo libres, luchando por el ejercicio de nuestra libertad individual, alejando de nosotros ese gran enemigo interno que es el miedo. Si queremos construir algo nuevo, debemos ser responsables con nuestra aportación completa, llevándola a cabo de la mejor forma que seamos capaces de realizar. Si proclamamos la igualdad, hemos de alejar de nosotros la tentación de ese autoritarismo que la mayoría llevamos dentro.
Y esto es lo más difícil de todo, llevar a nuestra práctica diaria todo aquello que predicamos.
La eterna duda “hamletiana”
Lo que sigue lo recibí de un buen hermano-amigo como continuación a una amigable discusión, en un día importante (pienso yo) para alguno de los que participábamos de ella, y que por su interés me atrevo a publicar en este lugar abierto a la reflexión de quienes creemos que librepensamiento y libertad de pensamiento son dos cosas diferentes. El debate, para quienes no tuvieron la oportunidad de participar en él, era sobre una cuestión bastante simple en principio, votar o no votar en las elecciones generales del próximo año, pero que para algunos presenta matices que nos llenan de dudas.
Ángel, por fortuna para él, en esto como en algunas otras cosas tiene las ideas claras y la duda no entra en sus planteamientos.
Te dirás que soy un pesado, que con un poco y una sola vez es suficiente, pero luego de una pequeña conversación, con dos personas inteligentes, muy inteligentes, conocedoras de los secretos que encierra la cotidianidad y que nos proporciona una animada y nocturna conversación, creo que debo intentar ampliar mi propuesta.
Si partimos de la base de que la vida la tenemos que tomar como algo que nos proporcione felicidad para uno mismo y para los nuestros y consideramos que esa felicidad no es posible si conocemos la pobreza, la mentira, la guerra, las muertes violentas, la cárcel por pensar, las discriminación por la diferencia, la destrucción del ecosistema, etc. tendremos una visión positiva para la humanidad, capaz de transformarla.
Por el contrario si la vida es en camino al calvario para obtener la vida eterna y todo eso que sabemos, tendremos otra visión que nos condicionara para tomar decisiones.
Pero aún más, al igual que esta división simple o simplista, hay otras muchas formas de ver la vida y por lo tanto otras muchas formas de solucionar los problemas, y dependiendo de ellas tomaremos un camino u otro en la visión del problema y sus soluciones.
Si esto que digo es verdad, o tiene visos de ser correcto, entonces la visión y las soluciones no dependen de argumentos si no de sentimientos y en ese caso hay que trabajar los sentimientos y no os argumentos.
Me desvío un momento del camino para pedir disculpas por enviar mis correos con todos los nombres, era ignorancia, anal-fabetismo cibernético (que significa que sabes menos que tu culo y cuando sabes de algo se tendría que llamar seso-fabetismo y si de lo que sabes es solo de sexo- fabetismo, pues da la sensación que perteneces al género masculino).
Me tomo otro atajo y os invito a poner en google “10 estrategia de la manipulación por Noam Chomsky”, que me lo envío un muy querido compañero, hermano, amigo…y aclara mejor que yo el tema de cómo nos engañan.
Vuelvo al camino, voy a intentar trabajar un poco los argumentos, en la medida de mis pequeños conocimientos y capacidades. ¿Queremos lo bueno? O ¿queremos del mal el menos malo?. Querer, como querer, querer, querremos lo bueno, digo yo, de manera que nuestro trabajo ha de dirigirse hacia ese fin, y no a otro, elegir entro lo malo lo menos malo supone perpetuar lo menos malo, y además en ese caso no hay trabajo si no aceptación.
Pongamos claro, al menos para mi, que el PP habría hecho lo mismo que el PSOE, o más duro si lo hubiésemos consentido, que lo pongo en duda, no aseguro, lo pongo en duda.
Bien el PSOE junto a los posibilistas de UGT y CC.OO. (no incluyo a la patronal y a la derecha, aun la civilizada porque es su cometido) nos han metido una reforma laboral como para poner el ya de por si despido libre a la altura de despido neoliberal, a la carta. ¡ Te pueden despedir por estar enfermo unos días! Maravilloso. Y tu me dirás, si eres buen trabajador, respondes a sus necesidades y la empresa va bien, es posible que no te despidan, ¿ qué mas quieres?
El PSOE mantiene una guerra en Afganistán, les ha dado a los bancos no se cuantos miles de millones de euros, no ha propiciado ni una sola ley contra la corrupción, administra el sistema injusto del neocapitalismo mejor que sus administradores naturales, la derecha a cambio de dejar casarse a las personas del mismo sexo, seguimos pagando a la iglesia y manteniendo sus beneficios, bueno en fin no voy a repetir lo que todos sabemos, nucleares, medio ambiente,
guerras, corrupción, reformas laborales, creación de empleo, ayudas al capital…Acaba de salir la lista FORBES, los ricos más ricos y hay más ricos, ¿pero no estábamos en crisis? En crisis los de siempre, pero con el tarro comido.
Bueno al tema, si yo quiero manzanas, voy a comprar manzanas y si voy a la frutería y no hay manzanas y compro peras, pues no como manzanas, comeré peras que no es lo que quería, para comer manzanas tendré que hacer el esfuerzo de ir a otro sitio, donde las haya, si no me vence la comodidad y el posibilismo, de solucionar mi pequeña apetencia, pero no solucionare el manzanas para todos, unos pocos tendrán manzanas, unos cuantos mas, tendremos peras, y muchos ni manzanas ni peras. Corolario, no te conformes con las peras. FRUTA PARA TODOS.
Formula primera para la solución de estos y otros problemas.-NO VOTES, ni en blanco, les estás haciendo el juego, participas de sus mentiras, que no nos engañen, no son diferentes, en lo fundamental, en administrar y controlar los bienes y las personas, son iguales. No se me ocurren mas formulas, lo siento, la única es salir a la calle, muchos, casi todos y poner en marcha nuevas formas de entendimiento, autogestión, apoyo mutuo, enseñanza que eduque para una sociedad con capacidad de hacer un mundo mejor, de verdad te lo digo ES POSIBLE.
Vuelvo al tema, quiero tener razón, pero no estoy muy seguro, de manera que si tu falta de personalidad te impide tomar tus propias decisiones por convencimiento, ese es tu problema, pero guíate por la utopía y no por lo posible, lo posible nos es dado, lo bueno hay que trabajarlo.
P.D.
Si quieres puedes ponerme a parir, y si además lo razonas lo tendré en cuenta.
Ángel
Que se lo paguen ellos, los católicos
El pasado mes de junio se producía una noticia que pasó prácticamente desapercibida pero que, de alguna manera, recupera su actualidad ante las informaciones sobre cual será el coste que la visita del Papa católico supondrá para las arcas del Estado español. Me refiero a la propuesta que la Presidenta de la Federación Española de la Orden Masónica Mixta Internacional Le Droit Humain, realizaba en el curso de una mesa redonda -con presencia de todas las potencias masónicas liberales españolas- que se celebró en el Ateneo de Madrid. La propuesta en cuestión era la eliminación de la casilla “iglesia católica” de los impresos de la declaración del impuesto sobre la renta.
Digo que tal propuesta recupera su total actualidad si atendemos a que el erario público deberá correr con los gastos de la visita papal cuando esta se inscribe, entiendo yo, en el quehacer pastoral propio del personaje y que atañe de forma exclusiva a los miembros de su confesión. Sentado esto, no parece propio que si la Iglesia católica ya recibe una importante asignación a costa del erario público, seamos todos los españoles los que debamos asumir unos gastos que únicamente atañen a una parte de la población española que, supongo, sería quien debería correr con dichos gastos a través de las oportunas cuestaciones en los múltiples centros que esta entidad religiosa tiene repartidos a lo largo y ancho de España.
Volvemos, desgraciadamente, a tener que denunciar un asunto que hace años debería haberse resuelto y que se presenta de manera recurrente en nuestra vida pública a pesar de las reiteradas promesas de hacer de España un estado verdaderamente laico en el que las religiones, cualquiera de ellas, puedan ejercer su actividad pero sin que en ningún caso puedan condicionar la vida social de nuestro país.
Hemos asistido a innegables avances en materia de derechos sociales, pero seguimos arrastrando esta asignatura curso a curso en una suerte de eterno retorno “para setiembre”. Gobierne quien gobierne y háganse las promesas que se hagan, la Iglesia Católica sigue campando a sus anchas por la piel de toro, recibiendo dinero a espuertas, condicionando la vida social en base a sus particulares concepciones morales y con un enorme peso en la educación de nuestros niños y jóvenes en base a unos conciertos educativos que, si tuvieron su justificación en el momento en el que se firmaron, podemos asegurar que se encuentran absolutamente caducados por la propia dinámica social y por la evolución demográfica de España.
Parece que va siendo hora de que el laicismo se implante en nuestro país pero no con el consabido y fácil “café para todos” sino con el más claro “todos sin café”. La religión es una cuestión que se debe circunscribir al ámbito exclusivamente privado y que, con independencia de la necesaria libertad religiosa y de culto, en manera alguna puede condicionar la vida pública de ningún país. Si nos parecen fuera de lugar determinadas teocracias de raíz islámica no se entiende la preponderancia que se le permite a la Iglesia Católica española. Un ligero toque de coherencia no vendría mal.
