¿Día de los Derechos Humanos?
Ayer, 10 de diciembre, fue el día en el que las Naciones Unidas dedican a recordarnos el respeto que se debe tener por los Derechos Humanos. Es un día más entre otros muchos en los que se trata de que la humanidad tome conciencia de algún hecho de especial relevancia. El de ayer, como todos los demás, pasan sin más relevancia que la prestada por los medios de comunicación que suelen dedicar un espacio a recordarnos la fecha.
La conmemoración, si es que hay algo que conmemorar, de ayer se produce en un momento especialmente duro en nuestro país, una mujer, nacida española, al igual que sus padres, se encuentra en grave riesgo por mantener una huelga de hambre en defensa de su dignidad, de sus derechos como persona y como mujer, derechos que están siendo pisoteados en su tierra por una ocupación ilegal y en nuestro país por la detestable “razón de estado”.
Creo que más que recordar la efeméride, la Declaración Universal de los Derechos Humanos, deberíamos ocuparnos más de que tales derechos se cumpliesen por encima de cualquier otra consideración. Sería la mejor manera de festejar una declaración que por unas u otras razones no deja de ser una simple lista de buenas intenciones que se conculcan a la menor oportunidad sin que a los estados y a los gobernantes les tiemble el pulso.
He dicho
La vida sigue igual
El cardenal Rouco Varela sigue presa del síndrome de incontinencia verbal que parece aquejar a muchos prelados y altos cargos de la jerarquía católica española desde que quien ocupa la residencia de La Moncloa ha decidido, con pocas prisas eso sí, hacer de España un país defintitivamente laico.
La última perla es la desfachatez con la que se queja de la situación, penosa parece ser, del adoctrinamiento católico en las escuelas. Me imagino que se referirá únicamente a las públicas y concertadas ya que las otras adoctrinan desde que se entra hasta que se sale recreos incluidos. La causa de su lamento se encuentra en que no se termina de tomar la decisión que se debería haber adoptado hace ya muchos años, supresión de la asignatura de religión y, dada la situación demográfica española, eliminar todos aquellos conciertos educativos innecesarios. Leer el resto de esta entrada »