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Entradas con la etiqueta ‘derechos humanos’

¿Hacia donde camina Europa?

En un pasado cercano, que parece ahora lejano, los gobiernos social demócratas de los países europeos, articularon una forma político económica conocida como el Estado del Bienestar; en esta fórmula, se recogían derechos y libertades fundamentales conquistados a través de los siglos por los ciudadanos europeos.
En el mundo del siglo XXI desde las esferas políticas se considera este estado del bienestar como una rémora para la economía competitiva.
Las soluciones que se están dando a la crisis pasan por ir minando poco a poco las conquistas que tan duramente fueron conseguidas por los trabajadores. Las nuevas consignas son rebajar salarios para salir de la crisis, olvidarse de la justicia para conseguir la paz, olvidarse de la salud del planeta para mejorar la economía.
Y a este triste panorama se une un decreto de expulsión de la etnia gitana, desde el mismo centro simbólico del que partió en Europa la Declaración de Derechos del Hombre y el Ciudadano.
Pero lo más grave no es la medida del Gobierno del señor Sarkozy, lo más grave ha sido el posicionamiento del resto de los líderes europeos, que también callaron cuando hace dos años Silvio Berlusconi emprendió una campaña contra los gitanos en Italia.
Lo grave es que cuando alguien habla alto y claro, como es el caso de la vicepresidenta de la CE, los líderes de esta Europa nuestra hacen “causa belli” de sus palabras, en lugar de alinearse contra un atentado tan brutal contra la dignidad y el derecho de las gentes.
El gremialismo y oportunismo manifestados en el Consejo Europeo han dejado al presidente de la Comisión, José Manuel Durao Barroso, como el único capaz de plantarle cara al presidente francés y, por extensión, al resto de los dirigentes europeos, ciegos y mudos, entre ellos, a José Luis Rodríguez Zapatero.
Y lo más grave aún es la pasividad con la que nosotros, los ciudadanos permitimos todos estos ataques a la paz, la justicia social, la dignidad de las personas y el derecho a una vida y un trabajo dignos.
Sólo me queda recordar aquellas famosas palabras de Martín Niemöller:

Primero fueron a por los judíos,
y yo no hablé porque no era judío.
Después fueron a por los comunistas,
y yo no hablé porque no era comunista.
Después fueron a por los católicos,
y yo no hablé porque era protestante.
Después fueron a por mí,
y para entonces ya no quedaba nadie que hablara por mí.

¿Día de los Derechos Humanos?

Ayer, 10 de diciembre, fue el día en el que las Naciones Unidas dedican a recordarnos el respeto que se debe tener por los Derechos Humanos. Es un día más entre otros muchos en los que se trata de que la humanidad tome conciencia de algún hecho de especial relevancia. El de ayer, como todos los demás, pasan sin más relevancia que la prestada por los medios de comunicación que suelen dedicar un espacio a recordarnos la fecha.

La conmemoración, si es que hay algo que conmemorar, de ayer se produce en un momento especialmente duro en nuestro país, una mujer, nacida española, al igual que sus padres, se encuentra en grave riesgo por mantener una huelga de hambre en defensa de su dignidad, de sus derechos como persona y como mujer, derechos que están siendo pisoteados en su tierra por una ocupación ilegal y en nuestro país por la detestable “razón de estado”.

Creo que más que recordar la efeméride, la Declaración Universal de los Derechos Humanos, deberíamos ocuparnos más de que tales derechos se cumpliesen por encima de cualquier otra consideración. Sería la mejor manera de festejar una declaración que por unas u otras razones no deja de ser una simple lista de buenas intenciones que se conculcan a la menor oportunidad sin que a los estados y a los gobernantes les tiemble el pulso.

He dicho

Carta del editor, octubre 2009

Estimados amigos, LIF vuelve tras una largo período de sequía,  con un nuevo formato que nos libera de la esclavitud de la entrega mensual y que permite a nuestros colaboradores bloguear libremente en función de su inspiración, su tiempo, sus ganas o la propia actualidad.

Cambia la forma pero no el fondo, LIF mantiene su línea de defensa y extensión del librepensamiento, su apoyo a una sociedad laica en la que las religiones, o la carencia de ellas, sean cuestiones que atañan únicamente a los indivíduos y en el ámbito privado; una sociedad tolerante en la que la igualdad sea algo más que una mera palabra y que pueda ser disfrutada por todas las personas sin distinción de credo, raza u opción sexual;  una sociedad más justa en la que los el esfuerzo y la capacidad personal se valoren en su justa medida y que el tanto tienes tanto vales deje de ser el nivel con el que se compare a unas personas con otras;  una sociedad que apueste por mantener los derechos conseguidos tras decenas de años de lucha y que luche porque cualquiera, en cualquier parte del globo, pueda acceder a ellos.

Humildemente, nos atrevemos a certificar el fin del capitalismo, nos encanta la utopía que le vamos a hacer, como un modelo válido para conseguir una sociedad más libre, igualitaria y fraterna al tiempo que trataremos de llevar a la conciencia de quienes nos sigan la necesidad de afanarse en la construcción de una sociedad en la que lo primero y más importante sean los seres humanos, todos los seres humanos.

Buen día y buena suerte